Hacia la perfección...




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La naturaleza nunca deja nada imperfecto, y si fracasa en el primer intento, lo reitera hasta triunfar. Cuando se desenvuelve un embrión humano, el plan de la naturaleza es que produzca un hombre físico, intelectual y espiritualmente perfecto. El cuerpo ha de nacer, crecer y morir; la mente ha de educirse, robustecerse y equilibrarse; el espíritu ha de iluminar mente y cuerpo de modo que con él se identifiquen. Todo ser humano ha de recorrer el "círculo de necesidad" para llegar al término de su perfección. Así como los rezagados en una carrera se afanan tan sólo al principio, mientras que el vencedor no para hasta alcanzar la meta, así también en la carrera del perfeccionamiento hay espíritus que se adelantan y llegan a la meta cuando los demás quedan detenidos por los obstáculos que les opone la materia. Algunos desdichados caen para no volverse a levantan y pierden toda esperanza de vencimiento, pero otros se levantan y empiezan de nuevo la carrera.


H.P. Blavatsky. fragmento de ISIS SIN VELO- Tomo 2

Enseñanzas de los Mahatmas


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Para demostrar la Ley eterna de que sólo el Espíritu liberado de toda traba verá las cosas del Espíritu sin un velo


KH

 Ningún  adepto  ha  penetrado más allá del velo de la materia cósmica. La más alta y perfecta visión está limitada al universo de forma y materia.

Créame en la vida de un adepto llega un momento en que todas las dificultades por las que ha pasado son mil veces recompensadas. Se le concede una instantánea e implícita percepción de toda verdad primordial.



El adepto ve, siente y vive en la misma fuente de todas las verdades fundamentales -la Esencia Espiritual Universal de la Naturaleza


K.H.

La  muerte  es  la  necesaria  disociación  de  combinaciones imperfectas.  Es  la  reabsorción  del  basto  contorno  de  la  vida  individual en la gran obra de la vida universal. Sólo es inmortal lo perfecto.  Es un baño en el olvido. Es la fuente de juventud en donde por un lado se sumerge la vejez y por el otro surge la infancia.  La   muerte  es  la  transfiguración   de   lo   viviente.   Los   cadáveres son las hojas secas del Árbol de la Vida que se vestirá de   nuevas   hojas   en   la   primavera.   La   resurrección   de   los  hombres se parece completamente a estas hojas

"¿Y los principios  sexto  y séptimo?"  A  lo que  respondo:  Ni  Atma  ni  Buddhi   estuvieron   jamás   en   el   interior del   hombre.

Plutarco,   apoyado   en   la   autoridad   de   Platón   y   Pitágoras,  enseñó  que  el  oiakonomos o nous permanece  siempre  fuera del cuerpo, esto es, que flota y planea, digámoslo así, sobre la   parte   extrema   de   la   cabeza   del   hombre.   Dice   Buda  que   únicamente  las  gentes  vulgares  creen  que  el  espíritu  está  en  su  interior,  y  así  habéis  de  libraros  por  completo  de  todos  los  elementos  transitorios  que  componen  el  cuerpo  para  que  vuestro  cuerpo llegue a ser permanente. Lo permanente nunca se infunde en lo impermanente" K.H.

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"En nuestra Fraternidad, todas las personalidades se funden en una idea única: el derecho abstracto y la absoluta práctica de la justicia para todos. Repetimos con Confucio: devolved bien por bien; para el mal: Justicia"
K.H

"Ahora el aspirante es asaltado totalmente por el lado psicológico de su naturaleza. La serie de pruebas a las que se somete -en Europa y en la India- es la del Raj-Yog y su resultado es el de poner en evidencia todo germen, bueno y malo, que haya en su temperamento. La regla es inflexible y nadie se libra. .." K.H

Usted, al igual que todos los principiantes, tiende a sacar conclusiones totalmente firmes a partir de insinuaciones parcialmente captadas, y a dogmatizar sobre ello como si se hubiera dicho la última palabra. Con el tiempo, se corregirá de esto. Usted puede comprendernos mal, es más que probable que lo haga así, pues nuestro lenguaje debe ser siempre, más o menos, el de la parábola y sugerencia, cuando se está pisando terreno prohibido. Nosotros tenemos nuestros modos peculiares de expresión, y lo que se encuentra más allá de las barreras verbales es más importante aún que lo que usted lee..." K.H.

Siempre ha sido así. Aquellos que han estado velando por el genero humano en el transcurso de los siglos de este ciclo, han visto repetirse constantemente los detalles de esta lucha a muerte entre la Verdad y el Error" 
Maestro K.H.

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Sólo la Naturaleza puede encarnar el Espíritu de la contemplación sin límites. Absorto en la absoluta auto-inconsciencia del yo físico, sumido en las profundidades del verdadero Ser, el cual no es un ser sino la Vida Eterna y Universal, toda su forma, tan inmutable y blanca como las perpetuas cumbres nevadas en Kailasa, donde se asienta, más allá de toda ansiedad, de todo dolor, más allá del pecado y de las cosas del mundo, un mendicante, un sabio, un sanador, el Rey de Reyes, el Yogui de Yoguis: tal es el Shiva ideal de los Yoga-Shastras, la culminación de la Sabiduría Espiritual...

Cuando el término se interpreta correctamente es, en un sentido,  El Espíritu Universal Omnipresente en el templo de la Naturaleza -en un caso, y el Séptimo principio, el Atman, en el templo, el hombre, -en el otro.

Avalokistevara implica el séptimo principio universal .... La palabra o Vach se consideraba el Hijo o la manifestación del eterno Ser y era adorado bajo el nombre de Avalokitesvara, el Dios Manifestado, es, a la vez, el Padre no manifestado y el Hijo manifestado.- 



K.H.
Cartas de los Mahatmas- fragmentos

EL LIBRO DE ENOCH

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El Libro  de  Enoch  se  ha  declarado  apócrifo.  Pero  ¿qué  es  un  apócrifo?. La etimología misma  de  la  palabra  muestra  que  es  sencillamente  un  libro  secreto, esto  es,  que pertenecía  al  catálogo   de   las   bibliotecas   de   los   templos   bajo    la   guarda de los Hierofantes  y  Sacerdotes  Iniciados,  y  que  no  fue  destinado  jamás  para  el  profano. Apócrifo viene del verbo crypto (crúptw)“ocultar”.  Durante  edades  el  Enoïchion, el Libro  del  Vidente,   fue   conservado  en   la   “ciudad  de  las  letras”  y  obras  secretas,  la antigua Kirjath–sepher, más tarde Debir. Algunos  de  los  escritores  interesados  en  el  asunto  (especialmente  los  masones)  han tratado de identificar  a  Enoch  con  Thoth  de  Memfis,  el  Hermes  griego,  y  hasta con  el Mercurio  latino.    Como  individuos, todos  éstos  son  distintos  uno  de  otro; profesionalmente (si podemos emplear esta  palabra  tan  limitada  ahora  en  su  sentido), todos pertenecen  a  la  misma  categoría  de  escritores  sagrados,  de  Iniciadores  y Recopiladores  de  Sabiduría  Oculta  y  antigua. Los  que  en  el   Korán  se llaman genéricamente los  Edris,  o “Sabios”,  los  Iniciados, llevaban  en  Egipto  el  nombre  de “Thoth”, el inventor  de  las  Artes y  de  las  Ciencias, de la escritura o de  las  letras; de  la Música  y  Astronomía.  Entre los  judíos,  Edris  se  convirtió   en  “Enoch”,  el  cual,  según Bar–Hebræus, “fue el primer inventor de la escritura”, de los libros, de las  Artes  y  de  las Ciencias, y el primero que redujo a un  sistema  el  progreso  de  los  planetas.  En Grecia fue llamado Orfeo, cambiando  así de  nombre  en  cada  nación.  Estando  el  número  siete relacionado con cada uno de estos Iniciadores primitivos, así como el número  365  de los  días  del  año,  astronómicamente,  esto  identifica  la  misión,  el  carácter  y  el  cargo sagrado de todos estos hombres, aunque ciertamente  no sus  personalidades. Enoch es el séptimo Patriarca; Orfeo es el poseedor del Phorminx, la lira de siete  cuerdas,  que  es el séptuple misterio de  la  Iniciación.  Thoth, con  el  Disco  Solar  de  siete  rayos  sobre  su cabezas  viaja  en  el  Barco  Solar  (los  365  grados),  aumentando  cada  cuatro  años  un  dí a (año  bisiesto).  Finalmente,  Toth–Lunus  es  el  Dios  septenario  de   los  siete  días,  o  la semana. Esotérica y espiritualmente, Enoïchion significa el “Vidente del Ojo Abierto”. La  historia  acerca  de  Enoch,  referida por  Josefo,  a  saber: que  había  ocultado  sus preciosos Rollos  o  Libros  bajo  los  pilares  de  Mercurio  o  Seth,   es   la  misma  que  se cuenta de  Hermes, el “Padre  de  la  Sabiduría”,  que  ocultó  sus  libros  de  Sabiduría  bajo una  columna,  y  luego,  descubriendo   las   dos   columnas  de   piedra,  encontró  la  Ciencia escrita en  ellas. Sin embargo,  Josefo,  a  pesar  de  sus  constantes  esfuerzos  en  pro  de  la inmerecida glorificación de Israel,  y  aunque  atribuye  esa  Ciencia  (o  Sabiduría)  al  Enoch judío, no  Israel,  y  no  obstante,  hace  historia. Habla   él   de   estas  columnas   como existiendo todavía  en  su  tiempo.  Nos  dice  que  fueron construidas  por  Seth,  y  así puede  haber  sido,  aunque  ni  por  el  Patriarca  de  este  nombre  (el fabuloso  hijo  de Adán),ni  por  el  Dios  de  la  Sabiduría  egipcio  –Teth,  Set,  Thoth,  Tat,   Sat   (el últimoSat–an), o Hermes, los cuales son todos uno– sino por los “Hijos  del  Dios–Serpiente”, o “Hijos  del  Dragón”, nombre  bajo  el  cual  eran conocidos  los  Hierofantes  de  Egipto   y Babilonia antes del Diluvio, como lo fueron sus antepasados, los Atlantes.Lo  que  Josefo  por  tanto  nos  dice,  exceptuando  la  aplicación que  hace  de  ello,  debe ser verdad alegóricamente. Según  su  versión,  las  dos   famosas   columnas  estaban enteramente cubiertas de jeroglíficos, los cuales, después de su  descubrimiento, fueron copiados  y  reproducidos  en  los  lugares  más  recónditos   de  los  templos  secretos  de Egipto,   y   se   convirtieron así   en   la   fuente    de    su  Sabiduría    y    conocimientos excepcionales. Estas  dos  “columnas”,  en  todo  caso,  son  los  prototipos  de  las  “dos tablas de piedra”, talladas por Moisés por orden del “Señor”.  De  aquí  que,  al  decir  que todos  los  grandes Adeptos  y  Místicos  de  la  antigüedad  (tales  como  Orfeo,  Hesiodo, Pitá tenga razón  en  un  sentido,  y  cometa  un error  en  otro.  La  Doctrina Secreta  nos  enseña que  las  Artes,  las  Ciencias,  la  Teología  y  especialmente  la  Filosofía  de  todas   las naciones que precedieron al último Diluvio universalmente conocido, pero  no  universal, habían  sido  registradas  ideográficamente  de  los  anales  orales  primitivos  de  la  Cuarta. Khanoch  o  Hanoch,  o  Enoch esotéricamente, significa  el  “Iniciador”  y  “Maestro”, así  como  Enos,  el Hijo del Hombre” Raza,  la  cual  los  había  heredado  de  la  primitiva  Tercera Raza–Raíz,  antes   de   la  Caída alegórica.  De  aquí,  también,  que  las  columnas  egipcias,  las  tablas,  y  hasta  la  “piedra blanca  de  pórfido  oriental ”de  la  leyenda  masónica  –la  cual  Enoch  ocultó  antes  del Diluvio en las entrañas  de  la  Tierra,  temiendo  que  los  verdaderos  y  preciosos  secretos se  perdiesen–  fuesen  simplemente  copias  más  o  menos  simbólicas  y  alegóricas  de  los Anales primitivos. 

El Libro de Enoch es una de  tales  copias; y  además,  es  un  compendio caldeo  ahora  muy  incompleto. Como  ya  se  ha  dicho,  Enoïchion significa  en  griego  el“Ojo Interno”o  el  Vidente;  en  hebreo,  con  la  ayuda  de  puntos  masotéricos,  significa  el“Iniciador” e “Instructor” (Krnc). Enoch es un  título  genérico;  y,  además,  su  leyenda  es  la de otros varios profetas, judíos y paganos, con diferencias de detalles recogidos, siendola  forma  fundamental  siempre  la  misma.  Elías  es  también  llevado  “vivo”  al  Cielo;  y  el Astrólogo  de  la  corte  de  Isdubar,  el  Hea–bani  caldeo, es  igualmente elevado  al  Cielo por el Dios Hea, que era supatrón, como Jehovah lo era de Elías, cuyo nombre  significa en hebreo  “Dios–Jah”,  Jehovah   (hyla),   y   también   de  Elihu, que tiene   el   mismo significado. Esta   clase   de   muerte   fácil,   o   eutanasia, tiene   un   sentido  esotérico. Simboliza  la  “muerte”  de  cualquier  Adepto  que  ha  alcanzado  el  poder  y  el  grado,  así como  la  purificación,  que  le  permite  “morir”  en  el  Cuerpo Físico  y  seguir  empero viviendo con vida consciente en su Cuerpo  Astral.  Las  variaciones  sobre  este  tema  no tienen fin, pero el significado secreto  es siempre  el  mismo.  La  expresión  de  Pablo de“que  él  no  vería  la  muerte”  (ut non videret  mortem), tiene por tanto   un   sentido esotérico, pero  nada  de sobrenatural. La  maltrecha  interpretación  que  se  da  a  algunas alusiones bíblicas al efecto de que Enoch, “cuya edad igualará  a  la  del  mundo”  (del  año solar de  365  días),  compartirá  con  Cristo  y  el  profeta  Elías  los  honores  y  la  dicha  del último Advenimiento y de la destrucción del Anticristo significa, esotéricamente, que algunos de los Grandes Adeptos volverán en la  Séptima  Raza,  cuando  todo  error haya sido  desvanecido,  y  el  advenimiento  de  la  VERDAD sea   proclamado   por   aquellos Shishta, los santos “Hijos de la Luz”. La Iglesia latina no es siempre lógica, ni prudente. Declara apócrifo el Libro  de  Enoch,  y ha  ido  hasta  pretender  por  medio  del  Cardenal  Cayetano  y  otras  lumbreras  de  la Iglesia, la repudiación del Canon del mismo Libro de Judas, quien, por otra  parte,  como apóstol inspirado, hace  citas  del  Libro  de  Enoch,  que  se  considera  como  una  obra apócrifa, santificándolo  de  este  modo. Afortunadamente,  algunos  de  los  dogmático spercibieron  el  peligro  a  tiempo. Si  hubiesen  aceptado  la  decisión  de  Cayetano,  se hubieran visto obligados a  rechazar también el Cuarto Evangelio; pues  San  Juan  toma literalmente de Enoch toda una sentencia, que pone en boca de Jesús Ludolf,   el   “padre   de   la   literatura   etíope”,  encargado   de  investigar   los   diversos manuscritos Enochianos presentados  por  Pereisc,  el  viajero,  a  la  biblioteca Mazarine declaró que ¡”entre los abisinios no podía haber ningún Libro  de  Enoch”! Investigaciones y    descubrimientos    posteriores    echaron    por    tierra    esta    afirmación demasiado dogmática, como  todos  saben.  Bruce  y   Ruppel  encontraron  el  Libro de  Enoch en Abisinia, y lo que es más, lo trajeron a Europa unos años después, y  el  obispo  Laurence lo  tradujo.  Pero  Bruce  despreciaba  su  contenido  y  se  burlaba  de  él;  como  hicieron todos los demás hombres de ciencia. Declaró él que era una obra gnóstica referente a  la Época de los Gigantes que  devoraban  hombres  y  que  tenía  una  gran semejanza  con  el Apocalipsis . ¡Los Gigantes! ¡Otro cuento de hadas! Pero  no  fue  ésta,  sin embargo,  la  opinión  de  todos  los  mejores críticos. El  doctor Hanneberg coloca  al  Libro  de  Enoch  en el mismo  lugar  que  el  Libro Tercero  de  los Macabeos, a la cabeza de la  lista de aquellos cuya  autoridad  se  halla  más  cerca  a  la  de las obras canónicas. Verdaderamente, “¡cuando los doctores no están de acuerdo...!” Como  de  costumbre,  sin embargo,  todos  tienen razón  y  todos   se  equivocan.   El aceptar a Enoch como un carácter bíblico, como una persona sola viva, es lo  mismo  que aceptar  a  Adán  como  el  primer  hombre. Enoch  fue  un  término genérico aplicado  a docenas de individuos, en todos tiempos y épocas, y en toda raza y  nación.  Esto  puede inferirse fácilmente del  hecho  de  que  los  antiguos  talmudistas  y  los  maestros   de Midrashismo  no  están  generalmente  de  acuerdo  en  sus  opiniones sobre Hanokh,  el Hijo de Yered. Algunos dicen que  Enoch  fue  un  gran Santo,  amado  de  Dios  y  “llevado vivo  al  cielo”, esto  es,  que  alcanzó  Mukti  o  el  Nirvâna  en  la  Tierra,  como  lo  hizo Buddha  y  lo  hacen  otros  aún;  y  otros  sostienen que  fue  un  brujo,   un  mago  malvado. Esto  muestra  que  “Enoch”, o  su  equivalente,  era  un  término,  aun  en  los  días  de  los últimos talmudistas, que significaba “Vidente”,  “Adepto  de  la  Sabiduría  Secreta”,  etc., sin ninguna especificación del carácter del portador del título. Josefo, hablando  de  Elíasy de Enoch observa que: Está escrito en los libros sagrados que desaparecieron ellos [Elías  y  Enoch], pero  de  mod oque nadie sabía que hubieran muerto  Lo   cual   significa sencillamente que habían   muerto   en   sus  personalidades;   como mueren los Yogis hasta hoy en la India, y aun algunos monjes cristianos para  el  mundo. Desaparecieron ellos de la vista de los hombres y murieron (en el plano  terrestre)  hasta para  sí  mismos.  Esto  parece  un  modo   figurado   de  hablar,   pero,   sin embargo,   es literalmente verdad.“Hanokh  comunicó  a  Noé   la ciencia del cálculo (astronómico)  y  del  cómputode    las    estaciones”,  dice    el Pirkah de Midrash, atribuyendo R. Eliezar a Enoch lo que otros atribuyeron a Hermes Trismegisto; pues  los dos  son idénticos  en su sentido esotérico.  En este  caso“Hanokh”   y   su   “Sabiduría” pertenecen al  ciclo  de la Cuarta  Raza  Atlante,  y  Noé  al de la Quinta.  En  este sentido  ambos  representan Razas  Raíces:  la  presente  y   la que   le  precedió. En otro sentido, Enoch   desapareció,“se  fue  con  Dios,  y  no  existió más  porque   Dios  se  lo  llevó”; refiriéndose la alegoría a la  desaparición  del  Conocimiento  Sagrado  y  Secreto  de  entre los hombres; pues “Dios” (o Java–Aleim, los altos Hierofantes,  los  jefes  de  los Colegios de  Sacerdotes  Iniciados) se  lo  llevaron  consigo;  en  otras  palabras, los  Enoch  o  los Enoïchions,  los  Videntes  y  su  Conocimiento  y  Sabiduría, confináronse estrictamente  a los Colegios Secretos de los Profetas, para los judíos, y a los Templos para los gentiles.  El Zohar dice: “Hanokh tenía un libro que era uno con  el Libro  de  las  Generaciones  de  Adán; éste  es  el Misterio de la Sabiduría”. Noé  es  heredero  de  la  sabiduría  de  Enoch;  en  otras  palabras,  la  Raza  Quinta  es  la  heredera  de  la Cuarta.  Enoch, interpretado con sólo la ayuda de la clave simbólica, es el tipo de  la  naturaleza doble del hombre, espiritual y física. "


fragmento de DOCTRINA SECRETA
H.P. BLAVATSKY

Sobre el Mito del Diluvio Universal



El “Diluvio” es, innegablemente, una tradición universal. Los “Períodos  Glaciales”fueron numerosos,  y  lo  mismo  los   “Diluvios”,  por   varias   razones.  Stockwell  y  Crolle numeran una media  docena  de Períodos Glaciales  y  Diluvios  subsiguientes,  habiendo tenido  lugar  el  primero,  según  ellos,  hace  850.000  años,  y  el  último  100.000.337. Mas ¿cuál  fue  nuestro Diluvio?  El  primero,  seguramente;  aquel  que  hasta  esta  fecha  sigue consignado  en  las  tradiciones  de  todos  los  pueblos,  desde  la  más  remota  antigüedad;el que barrió finalmente las últimas penínsulas de la  Atlántida,  principiando  con  Ruta  y Daitya, y concluyendo con la isla, comparativamente  pequeña,  mencionada por Platón. Esto lo prueba la concordancia que se observa  en  todas  las  leyendas  respecto  a  ciertos detalles.  Fue  el  último  de  su  gigantesca  escala.  El  pequeño  diluvio,   cuyas   huellas encontró en el Asia Central el  Barón  de  Bunsen,  y  que  él  hace  remontar  a  10.000 años antes de Jesucristo aproximadamente, nada tuvo que ver con el Diluvio semi–universal, o   Diluvio   de   Noé   (siendo   el   último   una   versión   puramente  mítica   de   antiguas tradiciones),  ni  siquiera  con  la  sumersión  de  la  última  isla  Atlante;  o,  al  menos,  sólo tiene con ellos una conexión moral.

Conocían los   antiguos   acerca   de   los   “descubrimientos   modernos”,   de   la  ciencia. Hablando  Enoch  de  la  gran  inclinación  de  la  Tierra”, que  “está  de  parto”,   es  muy significativo y claro. ¿No es esto evidente? Nuah  es  Noé,  en  su  arca  flotando sobre  las  aguas; siendo aquélla  el emblema del  Argha,  o  la  Luna,  el  Principio femenino; Noé  es  el  “Espíritu”  cayendo  en  la Materia. En cuanto toca Tierra, le vemos plantar una viña, beber el vino y embriagarse con  el mismo,  es  decir,  el  Espíritu  se  embriaga  en  cuanto queda finalmente prisionero   de   la Materia.  El  séptimo  capítulo  del  Génesis es sólo  otra  versión  del  primero.  Así,  mientras leemos en el último: “y las tinieblas cubrían la superficie del abismo, y  el  Espíritu  de  Dios  se movía sobre las aguas”,  el primero dice:  “y  las  aguas prevalecieron...;  y  el  arca  (con  Noé,  el Espíritu)  iba  sobre  las  aguas”. Así, pues, Noé,  si  es   idéntico   al  Nuah caldeo,  es  el  Espíritu vivificando  a  la  Materia,  que  es  el  Caos,  representado  por   el  océano,  o  las  Aguas  del Diluvio. En la leyenda babilónica (el acontecimiento  precósmico  mezclado con  el  terrestre), Istar  (Ashteroth  o  Venus,  la  Diosa  lunar),  es  la  que  está  encerrada  en  el  arca  y  suelta  una paloma en busca de tierra firme. George Smith observa en las “Tablas”, primero la creación de la Luna, y  después  la  del  Sol. “Su belleza y perfección se ensalzan, así como  la  regularidad  de  su  órbita,  que  fue  causa  deque la considerase como tipo de un juez, y regulador  del mundo”.  Si  esta  fábula  se  refiriese simplemente a un cataclismo cosmogónico, aun cuando éste fuese universal, ¿por qué habría de hablar la Diosa Istar o Ashteroth, la Luna, de la creación del Sol después  del  diluvio?  Las aguas pueden haber llegado hasta la cumbre  de  la  montaña  de  Nizir  de  la  versión  caldea,  o de las Jebel Djudi, las montañas diluvianas  de  la  leyenda  árabe,  o  también  del Ararat  de  la narración bíblica, y aun de los Himalayas de la tradición inda, y sin embargo,  no  llegar  hasta el Sol;  ¡la  Biblia misma  se  detuvo ante  semejante  milagro!  Es  evidente  que  el  diluvio tenía para  las  gentes  que  fueron  las  primeras   en   registrar   el   hecho, otro  significado  menos problemático y mucho más filosófico que el de un diluvio universal, del que  no  se  encuentra ningún rastro geológico. Como  todos  esos  cataclismos  son  periódicos  y  cíclicos,  y  como  el  Manu  Vaivasvata representa un carácter genérico, bajo varias circunstancias  y  acontecimientos,  no  parece existir  objeción  seria  alguna  para  suponer  que  tuviese  el  primer “gran diluvio”   un significado tanto alegórico como  cósmico,  y  que  ocurriese  al  fin del  Satya  Yuga,  la“Edad  de  la  Verdad”,  cuando  la  Segunda  Raza–Raíz,  “el Manu con huesos”,  hizo  su primera aparición como los “Nacidos del Sudor”. El Segundo Diluvio, el  llamado   “universal”,  que   afectó   a   la   Cuarta   Raza–Raíz, considerada ahora con razón por la teología como “la  raza  maldita de los gigantes”, los Cainitas, y los “hijos de Ham”, es el diluvio que percibió primeramente la geología. Si comparan  con  cuidado  las  relaciones  de  las  diversas  leyendas  caldeas  y  otras  obras exotéricas  de  las  naciones,  se  verá  que  todas  ellas  concuerdan  con  las  narraciones ortodoxas  dadas  en  los  libros  Brahmânicos.  Y  podrá  observarse  que   mientras  en  el primer relato “no existe  todavía  Dios  ni  mortal  alguno  sobre  la  Tierra”,  en  la  segunda vemos que cuando Manu Vaivasvata aborda  al Himaván, [Himalayas],  fue  permitido  a los Siete Rishis tenerle compañía; demostrándose  así  que  mientras  algunas  narraciones se refieren  al  Diluvio  Sideral  y   Cósmico  anterior  a  la  pretendida  “Creación”, las  otras tratan,  una  del  Gran Diluvio  de  la  Materia  sobre  la  Tierra  y  la  otra  de  un  verdadero diluvio.  En  la  Shatapatha Bráhmana, observa  Manu  que  el  Diluvio  ha  destruido  a todos los seres vivientes, y que  él solo  ha  sido  preservado,  es decir, sólo el germen  de la vida escapó  a  la  Disolución  anterior  del  Universo,  o  Mahâpralâya,  después  de  un“Día de Brahmâ”; y el Mahâbhârata se refiere  simplemente  al cataclismo geológico  que destruyó casi enteramente  a  la  Cuarta  Raza  para  dejar  puesto  a  la  Quinta.  Por  esto nuestra  Cosmogonía   Esotérica   presenta    al   Manu   Vaivasvata   bajo   tres   atributos distintos: a)como el “Manu–Raíz”, sobre el Globo A, en la Primera  Ronda; b) como  el“Germen  de  Vida”  sobre  el  Globo  D,  en  la  Cuarta  Ronda:  y  c) como  el  “Germen  del Hombre”,  al  principio  de  cada  Raza–Raíz,  especialmente  en  nuestra  Quinta  Raza.  El principio mismo de esta última presenció durante el Dvâpara Yuga

De aquella  isla  [Platón  habla  tan sólo  de  su  última  isla], más allá  de  las  Columnas  de Hércules,  en  el  Océano Atlántico,  desde  la  que existía  un  paso  fácil   a  otras   islas   en  la proximidad de otro gran continente [América]. Esa Tierra “Atlántica” es la que estaba unida  con  la  “Isla  Blanca”,  y  esta  Isla  Blanca  era Ruta;  pero  no  era  el  Atala  y  el  “Diablo  Blanco” del Coronel  Wilford,  como  ya  se  ha mostrado. Convendrá observar aquí que,  según  los  textos sánscritos,  el  Dvâpara  Yugadura  864.000  años;  y  que  si  sólo  principió  el  Kali  Yuga  hace  cosa  de  5.000  años,  han transcurrido  exactamente  869.000  desde  que  ocurrió  aquella  destrucción;  por  otra parte,  estas  cifras  no  difieren  mucho  de  las  presentadas  por  los  geólogos,  que  hacen remontar su Período Glacial a 850.000 años atrás.


Doctrina Secreta
H.P. Blavatsky

Ramas del robusto tronco de la Religión universal

historia del arbol de la vida

Cabe asegurar con todo fundamento  que  el judaísmo, la cábala y el cristianismo son brinquiños  de  las  dos recias ramas  (indoísmo  y budismo) del robusto tronco de la prevédica religión universal a que  pudiéramos llamar budismo  prehistórico,  posteriormente  dogmatizado  en  el  indoísmo  para  rebrotar  más tarde en el budismo de Gautama.

Con  esta  última  religión tiene  íntimo  parentesco  la  predicada  por  Jesús  y  difundida por  los  apóstoles.  El  Buddha   Gautama   restauró  la  prístina pureza  del  sentimiento religioso estableciendo  su doctrina  ética  sobre  tres  principios  fundamentales,  conviene a saber:

1º El origen natural de todas las cosas
2º Qué la virtud lleva en sí misma el premio, y el vicio el castigo.
3º Que la vida terrena es de prueba para el hombre

En estos tres principios se fundan todas las creencias religiosas, que  pueden  resumirse en Dios  y  la  inmortalidad  del  espíritu.  Por  confusos  que  fueran   les   subsiguientes dogmas    teológicos    y    por    incomprensibles las    metafísicas    abstracciones    que embarullaron  las  teologías  de  las  diversas  religiones, todas  éstas,  si  exceptuamos  el actual cristianismo, vivifican    su    filosofía    con    aquellos    tres    principios    que resplandecieron múltiplemente  en  las  doctrinas  de  Zoroastro,  Pitágoras,  Moisés, Platón y Jesús.

Examinemos, pues, siquiera   brevemente,   las    numerosas    sectas    que    se  llamaron cristianas por creer  en  un  Christos,  y  veamos  hasta  qué  punto  coincidieron  los apóstoles Pedro y Pablo en la predicación de la nueva doctrina.

Otra  vez  hemos  de  referirnos  al  fraude  capital  de  los  doctores  de  la  Iglesia,  quienes con propósito   de   validar   la   supremacía   de   Roma,  afirmaron contra toda prueba histórica  que  el  apóstol  Pedro  sufrió  el   martirio   en  la  ciudad  eterna.  Muy  natural  es que el clero romano se obstine en defender  esta  falsedad,  porque  una  vez  descubierta, quedaría sin apoyo alguno el dogma de la sucesión apostólica.

Recientemente se han publicado  notables  obras  para  refutar  el  supuesto  martirio  de Pedro   en  Roma,   entre   ellas   El Cristo   de   Pablo,   escrita  por   Reber,   quien  muy ingeniosamente demuestra:1º Que la Iglesia de Roma no se estableció hasta el reinado de Antonino Pío 2º Que  si  fuese  cierto,  como  afirman Eusebio  e  Ireneo,  que  los  apóstoles  Pedro  y Pablo nombraron por  sucesor   en   el   gobierno   de   la   Iglesia  a  Lino,  esta sucesión correspondería precisamente a los años 64 al 68 de la Era cristiana. 
3º Que este período cae dentro del reinado de Nerón. 

Apoyado  en  estas  tres  demostraciones,  prueba  Reber  con  sólido  fundamento   que  el año 69 no podía estar San Pedro en Roma porque  estaba  en  Babilonia,  donde  escribió su primera epístola,  cuya  fecha  fijan Lardner  y  otros investigadores  en  aquel  mismo año. Acaso  la  Iglesia  romana  quiso  denotar  desde  luego  su  índole  al  elegir por  fundador titular  al  apóstol  que  negó tres  veces  a  su  Maestro  en  el  momento  del  peligro,  y  el único (excepto  Judas)  que  con sus  provocaciones  dió  motivo  a  que  le  reprendiese, diciendo: Mas él, volviéndose y mirando a sus discípulos, amenazó  a Pedro,  diciendo:  Quítateme  de delante,  Satanás,  porque  no  sabes  las  cosas  que  son  de  Dios, sino  las  que  son  de  los hombres. La Iglesia griega conserva  una  tradición,  cuyo  origen atribuye  a  Basílides, según  la cual,  cuando  el  canto  del  gallo  representó  a  Pedro  la  cobardía  de  su  triple  negación, atravesaba Jesús entre soldados  el  patio  de  Anás  y  encarándose  con  Pedro  le  dijo:  “En verdad te digo, Pedro, que me negarás en los siglos venideros  hasta  que  pases  de  viejo y extenderás tus manos y otro te escarnecerá”. Dicen los griegos que este vaticinio se refiere a la  Iglesia  romana, que constantemente está renegando de Cristo bajo el disfraz de falsa religión. El anónimo autor   de   la  Religión   Sobrenatural  prueba concluyentemente  la adulteración  de  los  cuatro  Evangelios por  mano  de  Ireneo  y,  sus  secuaces, quienes tergiversaron maliciosamente el cuarto, aparte de las falsificaciones llevadas  a  cabo  por los doctores de la Iglesia, de suerte que resultan de muy dudosa autenticidad.

Con insuperable lógica y profundo convencimiento trata el autor  de  este  punto  en  su obra, según puede colegirse del siguiente pasaje: "Ganamos muchísimo más que perdernos al no creer en la revelación divina pues al paso  que conservamos íntegro  el tesoro  de  la  moral  cristiana,  prescindimos  de  toda  superstición  de adulterados elementos.  No  estamos  ya  sujetos  a  una teología  contraria  a  la  razón  y,  al sentido  moral,  ni  tenemos  de  Dios  y  de  su  gobierno  del  universo  absurdos  remedos antropológicos, pues  de la  mitología  hebrea  nos remontamos  al  elevadísimo  concepto  del Ser de bondad y sabiduría infinitas, cuya  impenetrable  gloria  le encubre  a  la  percepción  de la mente humana; pero,  no obstante,  le  conocemos por  la  perfecta  y  maravillosa  operación de sus leyes... Ningún valor tiene  el  argumento  tantas  veces aducido  por  los  teólogos  de que  la  revelación  le  es  necesaria  al  hombre  para  robustecer  su  conciencia moral.  Lo  único necesario para  el   hombre   es   la   VERDAD,   y  sólo   con ella   debe   conformarse   nuestra conciencia moral". 

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Muy elocuente es el hecho de  que  el  apóstol  Pedro  defendiera durante  toda  su  vida el rito de la circuncisión; y por lo tanto, cabe inferir que a quienquiera, menos a Pedro, se le puede considerar como  fundador  de  la  Iglesia  romana,  pues  si  lo  hubiera  sido,  de seguro  que  sus  sucesores  se  sometieran  a  esta  operación,  siquiera  por   respeto  al fundador. El manuscrito  hebreo:  Sepher  Toldoth  Jeschu  da  muy  distinta  versión referente  a Pedro,  de   quien  dice  que,  en  efecto,  era  discípulo  de  Cristo,  aunque  algo  disidente, pero sin que   los   judíos   le   persiguiesen,   como   han   supuesto    los  historiadores eclesiásticos.  El  manuscrito  habla  con mucho  respeto  de  Pedro,  y  le  llama  “siervo  fiel del Dios vivo”, añadiendo que pasó austeramente el resto de sus días  en lo  alto  de  una torre  de  Babilonia  entregado  a  la  meditación,  predicando  la  caridad  y  componiendo himnos  religiosos.  Dice también  dicho  tratado que Pedro    recomendaba constantemente  a  los  cristianos  la  paz  y  concordia  con  los  judíos;  pero  luego  de su muerte apareció  en  Roma  otro  apóstol  diciendo  que   Pedro   había  adulterado las enseñanzas del Maestro y amenazó con los tormentos eternos de  un infierno inventado por él a cuantos no creyeran  en  sus  predicaciones,  sin operar  en  apoyo  de  ellas milagro alguno de los prometidos. Las relaciones  entre  el  apóstol  Pedro y sus  ex  correligionarios judíos  están  apoyadas en el siguiente pasaje de Teodoreto: Los  nazarenos  son judíos que  veneran  al  ungido  (Jesús) como  a  un  justo  y  siguen  el Evangelio según Pedro.S egún se infiere de los documentos históricos, las primeras sectas cristianas fueron: nazarenos, ebionitas y esenios  o  terapeutas, de   los   que   eran una  rama  los nazarios. Todas estas sectas profesaban más o menos  abiertamente la  cábala,  creían  en la  expulsión  de  los  demonios  por  medio  de  conjuros  mágicos,  y  hasta  la  época  deI reneo nadie las tuvo por heréticas. Todas las sectas  gnósticas  creían igualmente  en  la  magia,  como  comprueba  el  mismo Ireneo al hablar de los discípulos de Basílides diciendo: Emplean imágenes, evocaciones, conjuros y todo lo referente a la magia. Por  otra  parte,  Dunlap,  apoyado  en  la  autoridad  de  Lightfoot,  dice  que  a  Jesús  le llamaron por  sobrenombre  Nazaraios, aludiendo  a  la  humildad  de  su  condición social, pues dicha palabra significa “alejamiento de los hombres”. Sin embargo, el verdadero significado  de  la  palabra nazar (rzb)es  “consagrado  al servicio  de  Dios”,  aunque   en   el  gramatical  sentido  del  lenguaje vulgar significaba diadema,  y   por  figura   de   dicción   se   aplicó   alegóricamente   este   nombre   a   los consagrados a Dios en cuya cabeza no tocaba filo de tijera. A  José,  hijo  de  Jacob,  le  llaman nazareno las  Escrituras,  y  el  mismo  título  reciben Sansón  (Semes–on  zvwmw)  y  Samuel  (Sem–va–el  laJvpw). Porfirio  dice  que  a  Pitágoras  le inició  en  Babilonia  el  hierofante  Zaradas,  y  de  esto  cabe  inferir que  el  nombre  de Zoroastro o Zoro Aster equivale  a  Nazar  de  Ishtar, Zar–adas o Na–Zar–Ad, cuyas leves diferencias proceden  de  la  diversidad  de  idiomas.  De  la  propia   suerte   el  escriba Esdras  (advi) era  hierofante  y  Zorobabel  o  Zeru  Babel  (PkkvKv)  fue   el  zoro, o nazar que acaudilló a los israelitas al salir de la cautividad de Babilonia. Las  Escrituras  hebreas  aluden  a  dos  distintos   cultos  religiosos dominantes entre  los israelitas: el exotérico de Baco bajo el nombre de Jehovah y el esotérico de los iniciados caldeos, nazares, teurgos y algunos profetas cuya metrópoli era  Babilonia, donde había dos  escuelas  rivales  de  magia,  una  exotérica  y  otra  esotérica  que,  satisfecha  de  sus impenetrables  conocimientos,  no  tuvo reparo  en  someterse  aparentemente  al  poder secular del reformador Darío. La misma conducta siguieron los gnósticos  al  acomodarse exotéricamente  a  la  religión dominante  en  cada  país,  sin menoscabo  especial  de  sus creencias esotéricas. También cabe suponer que Zero–Ishtar  fuese  nombre  común  a  los  sumos  sacerdotes o  supremos  hierofantes  de   la  religión caldea,  y  que  cuando  los  arios  persas,  en  el reinado   de   Darío   Hystaspes, vencieron   al   mago   Gomates   y   restauraron   el  culto mazdeísta, sobrevino  una  confusión por la  cual  el   Zero–Ishtar   se   convirtió  en  el Zara–tushra del Vendidad, que no aceptaron los demás arios, fieles a la religión védica. No cabe duda de que Moisés estuvo iniciado, pues la religión  mosaica viene  a  ser  una entremezcla de heliolatría y sarpolatría con  ligeros  toques monoteísticos  que  Esdrás elevó a concepto fundamental  en  las  Escrituras  recopiladas  al regreso  de  la  cautividad. De todos modos, el libro de los Números es posterior a Moisés,  y sin embargo,  en  él  se ve con toda claridad el culto pagano del sol y de la serpiente.

Los  nazares  o  profetas,  los  nazarenos  y  los  iniciados  eran abiertamente contrarios  al culto  exotérico  de  Baco  bajo  el  nombre  de  Jehovah,  y  se  atenían estrictamente  al espíritu de las religiones simbólicas, sin parar mientes en las idolátricas ceremonias de  la letra  muerta.  Por  esto,   los   sacerdotes,   que   en   la   superstición   tenían   su  lucro, concitaban frecuentemente las  iras  del  populacho contra  los  profetas,  hasta  el  punto de morir algunos de ellos lapidados. Otfriedo  Müller  nos  descubre  las  diferencias  entre  los Misterios órficos y el culto exotérico de Baco,  aunque  los  iniciados  en  ellos  profesaban  públicamente  la  religión báquica;  pero  la  austera  moralidad y el riguroso ascetismo de las doctrinas  de  Orfeo, que  tan  escrupulosamente  seguían  sus  discípulos,  eran  de  todo  punto  incompatibles con la grosera obscenidad y torpeza de las ceremonias populares. La  fábula  de  Aristeo  que  persigue  a  Eurídice por  los  bosques, donde  la  mata  una serpiente,  es  clarísima  alegoría  de  la  fuerza  bruta (Aristeo) que  persigue  a  la  doctrina esotérica  (Eurídice), muerta  por  acometida  de   los  dioses  solares  (la  serpiente),  que  la sepultan en el mundo  subterráneo  o  lugar inferior, muy  distinto  del  infierno teológico. Además, cuando las bacantes despedazan a Orfeo, la alegoría  da  con  ello  a  entender  la profunda diferencia entre  la  religión esotérica  y  el  culto  exotérico,  y  que  los  groseros ritos  populares  tienen siempre  entre  el  vulgo mejor acogida que  la  sencilla  y  divina verdadDifícil resulta determinar  con  precisión los  ritos  del  esoterismo  órfico,  pues  los himnos originales  se  perdieron  desde  un  principio, y ni  Platón ni Aristóteles  tuvieron por auténticas las copias existentes  en  su  tiempo. Sin embargo,  la  tradición  oral  indica que Orfeo aprendió sus doctrinas  en  la  India  de boca  de  los  magos,  o  sean  las  mismas que profesaban los iniciados de todos los países. Los esenios pertenecían  a  la  escuela  pitagórica, antes de que alteraran más bien que perfeccionaran su   organización  bajo  el  influjo   de   aquellos misioneros budistas establecidos per sœculorum millia en las riberas del  mar  Muerto, según  nos  dice  Plinio. Pero si por una parte los misioneros budistas disciplinaron monacalmente  a los esenios con estricta observancia de las reglas conventuales, también dieron vivo  ejemplo  de  las austeras  virtudes   que   en   grado  heroico   practicó   Sakya, a  quien  precedieron en ejemplaridad  algunos  filósofos  antiguos  con  sus  discípulos  y  siguieron siglos después Jesús  y los ascetas  cristianos,  hasta  que, relajándose poco  a  poco,  las  olvidó  por completo la Iglesia romana"

Los  nazares  iniciados  se  habían  mantenido  siempre  fieles  a  las enseñanzas esotéricas que antes de ellos profesaron los primitivos adeptos. Los discípulos de Juan  el Bautista formaban una rama desgajada de los esenios, y por tanto no debemos confundirlos  con los  otros  nazares  a  quienes  Oseas  inculpó  de  haberse  entregado  a  Bosheth (cwk), que era el máximo de la abominación. La  secta  de  los  nazarenos  era  muy anterior  a  la  ley  de  Moisés, y nació  en  la  comarca de Galilea, secularmente enemistada con el resto de Israel y compuesta en otro  tiempo de  una  confusa  mezcolanza  de  gentes  idólatras,  cuya  capital  era  Nazara, después Nazareth, donde los primitivos nazarenos celebraban los Misterios de vida o asambleas de iniciación, cuyos  ritos  religiosos diferían opuestamente  de  los  del  culto  popular  de Adonis en Biblos.

Descendían los nazarenos de los nazares de la Biblia, y su  postrer  caudillo  denota  fue Juan  el  Bautista.  Los  escribas  y  fariseos  de  Jerusalén  no  les  molestaban,  a  pesar  de   su heterodoxia,  y  aún  el  mismo  Herodes  temía  un  motín  popular,  porque  las  gentes consideraban a Juan como profeta. Los discípulos de Jesús  estaban  en su  mayor  parte afiliados a la secta de los esenios, que era un desprendimiento de la de los nazarenos, o como si dijéramos, una herejía  de herejía a  los  ojos de los fariseos,  quienes  miraban  aviesamente  a  Jesús  por  sus innovadoras predicaciones

Evidentemente,  el  propósito  de  Jesús  fue  idéntico  al  de  Buda,  esto  es,  beneficiar ampliamente al género humano por medio de una reforma religiosa que restableciese  la ética  en  toda  su  purezapues  hasta  entonces  el  verdadero  concepto  de  Dios  y  de  la Naturaleza había sido privativo de los adeptos a las escuelas esotéricas


Las  clases  inferiores  de  los  primitivos  hebreos,  de  procedencia  cananea   y  fenicia, conservaron el culto de los dioses fálicos;  pero,  no  obstante,  también  hubo  iniciados entre ellos.  Posteriormente, la influencia  de  los  asirios  modificó  el  carácter  de  la  plebe hebrea, y por último, los persas  difundieron las costumbres y  conceptos  farisaicos  de que derivaron el Antiguo Testamento y las instituciones  mosaicas. Los asmoneos,  que  aun  tiempo  eran reyes  y  sacerdotes, publicaron  los  cánones del Antiguo  Testamento  en contraposición a los Libros  secretos  (Apocrypha) de los judíos cabalistas  alejandrinos. Hasta el pontificado  de Juan  Hircano,  los  jefes  de  Judea fueron asideanos (chasidim) o fariseos (parsis); pero después se convirtieron en saduceos o zadokitas, que  mantenían la regla sacerdotal  en  opuesta  distinción de  la  rabínica. Los  fariseos  eran benévolos  y cultos; los saduceos, fanáticos y crueles.


La secta nazarena existía ya unos ciento cincuenta  años  antes  de  J.C.,  y  sus  prosélitos habitaban  a  orillas  del  Jordán  y  en  la  ribera  oriental  del  mar  Muerto, según Plinio  y Josefo.

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Según  el  cómputo  de  Aristóteles,  Zoroastro  florecería 6.000   años   antes   de  J.C. Hermipo  de  Alejandría,  de  quien  se  dice  que  leyó   los  libros  de  Zoroastro  (aunque  se acuse  a  Alejandro  Magno   de   haberlos   destruido), afirma que   este  instructor fue discípulo de Azonach (Azon–ach oel dios Azon) y vivió 5.000  años  antes  de  la  toma  de Troya.  

Reanudando la disquisición de la palabra nazar, vemos que Plinio  dice de Zaratus  que “era Zoroastro y nazaret”. Puesto  que  a  Zoroastro  se  le  llama  príncipe  de  los  magos  y nazar significa consagrado, podemos inferir que la palabra nazar no  es  ni  más  ni  menos, como  opina  Volney,  que   la  expresión  hebrea  del  concepto  de  mago.  La  voz  persana–zaruan significa “millones de años” y servía para designar al “Anciano de los  Días”.  De aquí  que  se  denominaran nazares y nazarenos los consagrados  al  servicio  del  único  y supremo Dios

Sin embargo, esta opinión no invalida en  modo  alguno  la  aseverada  identidad  original de las doctrinas secretas de  los  budistas prevédicos, magos  parsis,  hierofantes egipcios, cabalistas caldeos, nazarenos judíos y adeptos de toda época y nacionalidad. Zoroastro  se limitó  a  exponer  en  público, esto es, a predicar, parte de  las monoteísticas enseñanzas religiosas hasta entonces privativas de los santuarios, donde las comunicaban  sigilosamente  los brahmanes.  Por  lo  tanto, no   cabe   decir   que Zoroastro  suscitara  cisma  alguno  ni  que  fuese  el  primero  en  proclamar  la  unidad  de Dios  entrevelada  en  el  sistema  dualista,  pues  su  tarea  se  redujo  a  establecer el  culto del sol y enseñar lo que había aprendido de los brahmanes."

fragmentos
H.P . Blavatsky- Isis sin Velo-V-III

Contemplar La Verdad sin Velo

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Quisiéramos que  todos  cuantos  tienen alguna influencia   en   la   educación  de  las  gentes supieran primero, para   enseñarlo después, que las obras legadas por los antiguos son los más seguros guías para lograr la sabiduría  y  la  felicidad  humanas;  y  que  en  los  países  donde los preceptos de  los antiguos filósofos  sirven  de  norma  de  conducta  a  las  gentes,  son  más  sublimes  las aspiraciones espirituales y mucho  más  elevado  el  nivel moral.  Quisiéramos  generalizar el convencimiento  de  que  las  potencias  mágicas  son  potencias  espirituales y laten en todo hombre. Quisiéramos que actualizasen estas potencias cuantos sienten  verdadera vocación  al  magisterio  y  están  dispuestos  a  la  disciplina  y  dominio  internos  que  su desenvolvimiento demanda.


Muchos hombres vislumbraron la verdad y creyeron por ello poseerla  plenamente.  Sin embargo,  estos   hombres  no  hicieron el  bien que desearon y hubieran  podido  hacer, porque  la  vanidad  personal  se  interpuso  entre los  creyentes  y  la  verdad completa que tras  ellos refulgía. El  mundo no necesita iglesias sectariamente exclusivistas, llámense de Buda, Jesús, Mahoma, Swedenborg, Calvino o  cualquier  otro  instructor  religioso.  Si la  verdad  es  una, también  ha  de  ser  una la iglesia  necesaria  para  la  humanidad, y  esta iglesia es el reino de Dios que  está  en nosotros; el templo interior que, aunque  circuido de los muros de la materia, es fácilmente accesible para quienes acierten  con  el  sendero que conduce a la entrada. Así los limpios de corazón verán a Dios. La trinidad  de  la  Naturaleza  es  la  cerradura  de  la  magia  y  la  trinidad  del  hombre  su llave. En el  solemne  recinto  del  santuario  no  tuvo  ni  tiene  nombre  la  SUPREMA DIVINIDAD innominada, inconcebible o inefable. Pero todo  hombre  halla  a  Dios  en  su interior.

En el Khordah–Avesta pregunta el alma desencarnada ante las puertas del  Paraíso:“¿Quién eres, ¡oh hermosísimo  ser!?”  Y  le  responden: “Soy,  ¡oh  alma!,  tus  puros  y buenos  pensamientos, tus  buenas  acciones, tu   buena  ley..., tu ángel...y tu Dios”. Entonces  el  hombre  espiritual  se  reúne consigo mismo, porque  este  “Hijo  de  Dios”  es uno con él  es  su  propio Mediador, el Dios de  su  alma  humana  su  Justificador. Así dice Platón: “Dios  no  se  revela  inmediatamente  al  hombre, sino que  el espíritu  es   su intérprete”895. 

Pero  muy  poderosas  razones  dificultan  además  el  estudio  práctico  de  la  magia  en Europa  y  América  (aunque  consientan  el  teórico),  por  la  general incapacidad  de  la  raza blanca para la comprensión experimental de la más difícil ciencia. 

No importa que el hombre de raza blanca intente este estudio en su propio país o en los de Oriente. Fracasará igualmente, porque con toda probabilidad, de  cada millón de europeos y americanos tan  sólo uno tiene  las  aptitudes físicas, psíquicas  y  espirituales que demanda el estudio práctico de la magia; y entre diez millones  ni  uno  solo  reuniría las condiciones requeridas para su ejercicio. 

El hombre   civilizado   carece   de   la  prodigiosa resistencia física y  mental  de  los orientales, ni tampoco tiene su apacible  temperamento  y benigna idiosincrasia. El indo, el árabe, el tibetano, han heredado  la  intuitiva  percepción  de  que  la  voluntad  humana puede dominar las ocultas fuerzas de la Naturaleza, y tienen por otra parte mucho  más agudos que las gentes de Occidente  los sentidos  del  cuerpo y del espíritu. El diferente espesor del cráneo de un europeo, comparado con el de  un indo  meridional, no  supone superioridad  psicológica,  sino  que es un accidente climatológico  debido  a  la  mayor intensidad de los rayos solares. 

Además, el hombre civilizado tropezaría con tremendas  dificultades  en el curso  de  su adiestramiento, si vale la  palabra,  porque todos están contaminados de la  secular superstición  dogmática  y  del  tan desarraigable como  injusto sentimiento de superioridad respecto de a quienes los ingleses llaman despectivamente “negros”. Difícilmente  se  sometería  el  blanco  europeo  o  americano  a  la  instrucción práctica  que sin mayor esfuerzo reciben un copto, un brahmán o un lama. 

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Para merecer el título de neófito es preciso entregarse en  cuerpo  y alma  al  estudio  de las ciencias místicas, entre las  cuales  es  la  magia  imperativa  y  celosa  amante  que  no tolera  rival.  Contra  lo  común  en  las  demás  ciencias,  de  nada  sirve  en  la  magia  el conocimiento teórico de las fórmulas si no hay capacidad mental para comprenderlas  ni potencia espiritual para aplicarlas. El espíritu ha de mantener sujeta la combatividad  de la  mal  llamada  razón  educada,  hasta  que  los  hechos  hayan  triunfado  de  la  insulsa sofistería.

Hemos terminado nuestra obra, y  ¡ojalá  la  hubiésemos  mejor cumplido!  Pero  a  pesar de nuestra inexperiencia en el arte de componer libros, y no obstante la  grave  dificultad de escribir en idioma extraño, creemos haber dicho algo que perdure en la mente  de  los pensadores.  Quedan  contados   y  puestos  en  revista  los  enemigos  de  la  verdad.  La ciencia moderna,  incapaz  de  satisfacer  las  aspiraciones  de  la  humanidad,  le  arrebata toda esperanza y deja vacío el porvenir. Es, hasta cierto punto, como el baitalpachisi, el vampiro  de  la  fantasía  popular   de   los   indos   que   vive   en   los  cadáveres   de   cuya podredumbre  se  alimenta.  Los  más  preclaros  talentos  de  la  época  han  restregado  la teología cristiana hasta descubrir  su  urdimbre,  y  hemos  visto  que  en  conjunto  es  más bien subversiva  que  estimuladora  de  espiritualidad  y  sana  moral,  porque  en  vez   de exponer las reglas de la ley divina y de la divina justicia, no habla más que de sí misma y antepone el espíritu maligno a la sempiterna  Divinidad,  de  suerte  que confunde  a  Dios con el diablo. “No nos dejes caer  en  la tentación”  es  la  súplica  de  los  cristianos. ¿Quiénes el tentador?  ¿Satanás?  No  va  dirigida  a  él  la  súplica.  Es  aquel  genio tutelar  que endureció  el  corazón  del  rey  de  Egipto,  que infundió  el   maligno  espíritu  en  Saúl,  que envió  mendaces  mensajeros  a  los  profetas  e  indujo  a  pecar   al   rey  David.  Es  el  bíblico Dios de Israel. 

Nuestro  examen  de  la  multitud  de  creencias religiosas que  en  una  u  otra  época  ha profesado  la  humanidad  demuestra  evidentemente  el   común  origen  de  todas ellas, como  si  fuesen  diversos  modos  de  expresar  el  ardiente  anhelo  que  las  encarceladas almas sienten de comunicarse con  las  celestes esferas.  Así  como  el  prisma  descompone la luz blanca en los colores del iris,  así también  el  rayo  de  la  verdad  divina,  al  atravesar el tiédrico  prisma  de  la  humana  naturaleza,  se  quiebra  en  los  coloreados  fragmentos que se llaman RELIGIONES. Así como los rayos del espectro se funden uno  en  otro  por imperceptibles  gradaciones,  también  así  las  teologías  divergentes  del  centro  original vuelven a converger  en  los cismas,  herejías,  escuelas  y  brotes  surgidos  de  todos  lados. En sintético  conjunto,  resumen  la  verdad  eterna;  separadas,  no  son  más  que  sombras del error humano  y  signos  de  imperfección.  El  culto  de  los  pitris  védicos  se  convierte rápidamente en el culto de la porción más espiritual del linaje humano.  Sólo necesita  la recta percepción  de  las  cosas  objetivas  para  el  final descubrimiento  de  que  el  único mundo real es el mundo subjetivo. 

El despectivamente llamado paganismo fué sabiduría  antigua,  de  Divinidad  henchida, y el cristianismo y el islamismo tomaron cuanto  de  inspirado  tienen  de  su  étnico  padre el judaísmo.  El  indoísmo  prevédico  y  el  budismo  son  la  doble  fuente  de  que  brotaron todas las religiones. El nirvana es el océano donde todas han de verter. 

Para   los   fines del análisis   filosófico   no   hemos   necesitado  tener   en   cuenta   las enormidades que  han  entenebrecido  el  recuerdo  de  muchas religiones del  mundo.  La verdadera fe es el vaso corporal de la caridad divina, y humanos y sólo humanos son  los ministros  de  sus  altares.  Al  hojear  las  sangrientas páginas  de  la  historia eclesiástica, echamos  de  ver  que  siempre  fué  el   mismo   el  argumento   de   la   tragedia,   aunque representada por distintos actores con diversos trajes. 

Pero la noche eterna planeaba en todo y sobre todo, y nosotros pasamos de  lo  visible a lo invisible. Nuestro ferviente  anhelo  ha  sido enseñar  a  las  almas  sinceras  a  descorrer el velo,  para  que  en  el  resplandor  de  aquella  Noche  transmutada  en  Día  contemplen serenamente la VERDAD SIN VELO

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895 Platón: Banquete.

Isis sin Velo- Tomo IV-  H.P. Blavatsky

El Fracaso de las fuerzas oscuras

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Del mismo modo que las fuerzas de la luz tienen su limitación, también la tienen las fuerzas de la oscuridad. Por ejemplo, las Fuerzas de la Luz trabajan con libertad. Tratan de iluminar a la humanidad para que estén del lado de su felicidad, su éxito, su prosperidad, su iluminación y para que procedan en el camino de la perfección, pero no imponen su voluntad a la humanidad. La humanidad es libre de responder a la dirección de las Fuerzas de la Luz o no. Mientras la humanidad no comience a responder a las Fuerzas de la Luz, pasará a través de extremo dolor y sufrimiento introducidos por las fuerzas de la oscuridad.

Por otro lado, las fuerzas de la oscuridad obsesionan y poseen a la gente, y fuerzan su voluntad sobre ellos, y llevan a la humanidad a la separatividad, al materialismo, al totalitarismo, al dolor y al sufrimiento. Pero a través de todas sus técnicas ven un gran peligro. Ven que mientras más ejercen sus técnicas, más despierta la humanidad, y mientras más despierta la humanidad, más ven la futilidad de servir a las fuerzas oscuras y de obedecer sus técnicas o su disciplina.

La Jerarquía de la Luz trabaja lentamente y despierta la divinidad dormida en el hombre. Debido a este despertar, los esfuerzos de las fuerzas oscuras están condenados al eventual fracaso.

Por supuesto, muchas generaciones vienen y van y las fuerzas oscuras se sienten seguras en su éxito. Pero aquellas generaciones que los obedecieron y trabajaron bajo sus órdenes son el primer ejército que eventualmente luchará en contra de sus propios señores oscuros y aceptarán a los Señores de la Luz y su Plan para la humanidad.

Los enemigos de la Luz, la Libertad, la Alegría y el Amor no sólo son encontrados en los círculos totalitarios, materialistas, separativos, codiciosos y criminales, sino que también tienen sus agentes en las religiones y en las instituciones en todas partes que están dedicadas supuestamente al bienestar de la humanidad. Se encuentran en los campos de la política, la educación, la comunicación, las artes, la ciencia, la religión y las finanzas. Son aquellas personas que después de servir a estos señores de la oscuridad, del odio, la venganza y la materia, se levantarán en contra de estos señores en un ejército poderoso y destruirán las fortalezas de la oscuridad.
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La Enseñanza dice que las Fuerzas de la Luz están bajo las órdenes de Cristo. Él trabaja lentamente pero con seguridad. Las eras son días para Él. En su poderosa paciencia. Él recluta a su ejército y espera por la señal para destruir a los enemigos de la Luz

El fracaso de las fuerzas de la oscuridad está garantizado. Se destruyen a sí mismos con sus propias manos.

La Luz en el ser humano es invencible

El mal es su propio enemigo. Aquellos que traen daño a la sociedad o impiden su progreso y su bienestar, tarde o temprano pagan un alto precio.


Torkom Saraydarian
fragmentos COMBATIENDO FUERZAS OSCURAS